La instalación también es seguridad y vida útil
En el aftermarket automotriz, la atención suele centrarse casi exclusivamente en la calidad del repuesto. Sin embargo, existe un factor igual de decisivo: la instalación. Un componente de primer nivel puede fallar prematuramente si no se monta siguiendo procedimientos técnicos correctos, con herramientas adecuadas y por personal calificado.
Errores frecuentes como aplicar torque incorrecto, omitir calibraciones o ajustes específicos, reutilizar piezas asociadas desgastadas o no realizar alineación y balanceo posteriores acortan drásticamente la durabilidad y provocan fallas tempranas. En la mayoría de estos casos, la responsabilidad se atribuye erróneamente al repuesto, cuando el problema real está en el proceso de montaje.
Los talleres profesionales desempeñan un rol esencial en la cadena de valor del aftermarket. No se limitan a colocar piezas: interpretan manuales técnicos actualizados, respetan estrictamente los pares de apriete indicados por el fabricante, verifican el estado de componentes relacionados y ejecutan pruebas funcionales posteriores al montaje. Su trabajo constituye el puente crítico entre la calidad del repuesto y su rendimiento real en carretera.

Una instalación profesional protege a todas las partes involucradas:
– Al conductor, al garantizar mayor seguridad vial
– Al taller y al distribuidor, al reducir reclamos y devoluciones
– Al fabricante, al minimizar fallas injustamente asociadas a su producto
En un mercado cada vez más regulado y exigente, profesionalizar la instalación es tan prioritario como elevar el estándar de los repuestos.
Invertir en talleres calificados no representa un costo adicional: es una decisión estratégica que extiende la vida útil de los componentes, mejora la seguridad vial y fortalece la confianza en todo el ecosistema del aftermarket.




