El parque automotor chileno promedia 10,6 años de antigüedad, pero cada mes ingresan híbridos, eléctricos y vehículos con sistemas ADAS. Cuatro ejecutivos de la industria —CAREN, INDRA, Gildemeister y Autoplanet— explican por qué el próximo desafío del sector ya no es el repuesto, sino el conocimiento.
Hasta hace algunos años, el trabajo del aftermarket parecía relativamente predecible. Los talleres conocían el comportamiento de los motores de combustión, la cadena de suministro respondía a tecnologías ampliamente dominadas y el principal desafío consistía en disponer del repuesto correcto en el momento oportuno.
Hoy ese escenario quedó atrás.
Mientras el parque automotor chileno mantiene una antigüedad promedio de 10,6 años, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), las calles muestran una realidad mucho más compleja. Más de la mitad de los vehículos ya circula fuera de garantía, pero al mismo tiempo cada mes ingresan nuevos modelos híbridos, eléctricos y enchufables equipados con sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), plataformas conectadas y software capaz de actualizar funciones de manera remota.
Nunca antes el aftermarket había debido convivir con una diversidad tecnológica tan amplia.
En un mismo día, un taller puede recibir un sedán a gasolina con veinte años de uso, una camioneta diésel Euro VI, un híbrido enchufable y un vehículo eléctrico cuya reparación depende tanto del software como de la mecánica.
El desafío dejó de ser únicamente comercial. Hoy es, principalmente, técnico.
El negocio sigue creciendo… pero cambió para siempre:
La renovación del parque automotor ha abierto enormes oportunidades para el mercado de la postventa. Sin embargo, también está modificando profundamente la naturaleza del negocio.
Rodrigo Pérez, gerente general de CAREN, explica que el aftermarket continúa sustentándose en la enorme base de vehículos de combustión que seguirá circulando durante muchos años. La mecánica general, los sistemas de frenos, suspensión y motores convencionales continuarán siendo parte importante del negocio gracias a la propia inercia del parque automotor. Sin embargo, advierte que el sector aún presenta una brecha importante frente a tecnologías que ya comenzaron a instalarse de manera masiva.
Los vehículos eléctricos e híbridos, la electrónica de alta complejidad, las plataformas definidas por software y los sistemas ADAS están cambiando la forma en que un vehículo entra, permanece y sale de un taller. «El riesgo no es que el negocio tradicional desaparezca de un día para otro; el verdadero problema es que el déficit de capacidades se está acumulando silenciosamente mientras el margen de la mantención tradicional comienza a erosionarse», plantea.
Su análisis refleja una realidad que toda la industria comienza a observar: durante los próximos diez o quince años convivirán distintas generaciones tecnológicas, obligando a los talleres a responder simultáneamente a necesidades completamente diferentes.
El verdadero valor ya no está en el repuesto:
Si durante décadas el éxito del aftermarket estuvo asociado a la disponibilidad de componentes, hoy ese paradigma comienza a cambiar.
Para Pablo Clericus, gerente general de INDRA, Chile cuenta con un mercado capaz de abastecer repuestos prácticamente para cualquier modelo. El problema aparece cuando esos componentes deben instalarse en vehículos cuya complejidad tecnológica supera las capacidades disponibles en gran parte de los talleres independientes.
«El repuesto pierde todo su valor si no existe un especialista calificado que pueda diagnosticar la falla, montarlo correctamente y programar el software del vehículo», sostiene.
Por ello identifica un desafío mucho más profundo que la propia evolución de los automóviles: la necesidad urgente de formar capital humano especializado.
A su juicio, la prioridad del aftermarket chileno durante la próxima década debería ser avanzar hacia un sistema nacional de certificación técnica que garantice competencias en electrónica, diagnóstico y seguridad eléctrica, evitando que cientos de talleres medianos y pequeños queden rezagados frente a las nuevas tecnologías.
La tecnología avanza… las personas deben hacerlo aún más rápido:
Esa preocupación también es compartida por Raimundo Undurraga, gerente corporativo de Supply Chain de Gildemeister.
Desde su perspectiva, la velocidad con que crece la participación de vehículos eléctricos e híbridos obliga a preparar desde hoy las capacidades que la industria necesitará en pocos años. La especialización técnica ya no constituye una ventaja competitiva, sino una condición básica para mantener la calidad del servicio.
La respuesta de Gildemeister ha sido invertir simultáneamente en distintos frentes: inteligencia artificial para apoyar diagnósticos, digitalización de procesos, integración con su red de concesionarios, un nuevo centro de entrenamiento de más de 1.400 metros cuadrados y un convenio con DUOC para fortalecer la formación de nuevos técnicos.
Pero, pese a toda esa inversión tecnológica, Undurraga insiste en que el elemento decisivo sigue siendo el mismo. ”Si no contamos con técnicos y equipos de taller capaces de entender estas nuevas tecnologías y resolver los problemas de nuestros clientes, ninguna herramienta será suficiente”.
La afirmación resume uno de los principales consensos que deja este análisis: la transformación digital del aftermarket depende, antes que nada, de las personas.
Desde Autoplanet, su gerente comercial, Ignacio Aranguiz, sostiene que el desafío no pasa únicamente por ampliar la oferta de repuestos, sino por evolucionar al mismo ritmo que la tecnología de los vehículos. La incorporación de modelos híbridos, eléctricos y equipados con sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) obliga a actualizar permanentemente el catálogo de productos, fortalecer el acceso a información técnica y herramientas de diagnóstico, e impulsar una mayor capacitación de los talleres. A ello se suma la necesidad de aprovechar el Big Data y la inteligencia artificial para anticipar la demanda de un parque automotor cada vez más diverso, consolidando un aftermarket donde la logística, el conocimiento técnico y la disponibilidad de repuestos serán tan determinantes como la calidad del producto.
El próximo desafío será el conocimiento:
Mientras la conversación suele centrarse en baterías, electrificación o inteligencia artificial, existe otro elemento que comienza a adquirir igual importancia: el acceso al conocimiento técnico.
Los vehículos actuales ya no dependen únicamente de componentes mecánicos. Una simple sustitución de parabrisas puede requerir recalibrar cámaras ADAS. Una falla puede resolverse mediante programación antes que reemplazando una pieza. Una actualización remota puede modificar el comportamiento del vehículo sin abrir el capó.
Todo ello obliga a disponer de información técnica, herramientas de diagnóstico y procedimientos cada vez más sofisticados.
En ese escenario, el aftermarket deja de competir únicamente por disponibilidad de repuestos y comienza a competir por conocimiento.
El aftermarket chileno no enfrenta solamente la llegada de los vehículos eléctricos. En realidad, enfrenta la convivencia de cuatro generaciones tecnológicas bajo un mismo techo. Esa coexistencia será probablemente la principal característica del mercado durante la próxima década.
Los motores de combustión seguirán dominando gran parte del parque automotor. Los híbridos continuarán creciendo. Los eléctricos aumentarán su participación. Y el software comenzará a convertirse en un componente tan importante como cualquier pieza física.
La buena noticia es que el aftermarket chileno ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación.
La pregunta ya no es si podrá seguir abasteciendo repuestos.
La verdadera pregunta es si logrará desarrollar, con la misma velocidad, el conocimiento, la capacitación y las herramientas que exigirán los vehículos que ya comenzaron a circular por las calles del país.
Porque el futuro del aftermarket no estará determinado únicamente por lo que haya en sus estanterías. Estará definido, sobre todo, por el conocimiento que exista detrás de cada reparación.



![[EDITORIAL - Edición 125] Aftermarket, un actor relevante en períodos de crisis](https://www.carep.cl/wp-content/uploads/2026/06/editorial2_125carep-237x143.png)
