Qué frío, Alexis, estás loco… ¡Te vas a enfermar!
Todavía no salía desde Santiago cuando las alertas de la gente que no anda en moto y que algo lo quiere a uno, resonaban hasta con la extraña estridencia que emana desde el legítimo cariño.
Junio. Frío. Travesía decidida: Santiago hasta la costa del Biobío en motocicleta. “¡Y moto china, más encima!”, me espetó más de uno de esa pandillita antichina que no hace más que perder miembros conforme pasan los días, semanas y meses y el gigante asiático saca y saca novedades de la mano de un ya asegurado impacto.
Y la motocicleta fue la QJ SRT 550 SX, un fabricante que nació y vive bajo la tutela del Geely Group. O sea, relax…
¿Frío? Claro, pero buen equipo en ropa para moto y un par de atributos que me hicieron el viaje: calienta puños y asiento calefaccionado, con solo apretar un botón. Un par de muestras del bien pensado y extenso equipamiento que tiene esta multipropósito de cilindrada media.
¿Multipropósito de cilindrada media? Así como lo leen: asiento bajo, no tanto peso, pero todas las condiciones para viajar largo, hacerlo cómodo y meterse a la tierra, sin complejos, tal como hicimos en la zona maderera que conecta El Ñuble y esa zona costera.
La sentí segura fuera del asfalto, donde en todo caso no fue posible desconectar el ABS, pero sí el control de tracción. Ante esta observación, el resto depende del piloto y su precaución. El empuje de su par motor sucede con amplio rango y eso también la vuelve un poco más compañera mientras la vamos digiriendo. Es rica, jejeje…
La QJ Motor SRT 550 SX -representada en Chile por Procircuit- equipa un motor bicilíndrico de 554 centímetros cúbicos y una caja mecánica de seis marchas, que sobresale por su sencilla y amistosa operación de las marchas.
Este motor entrega una potencia de 55 caballos con un empuje ideal para afrontar con mucho aplomo y eficacia maniobras como un rebase en carretera.
Su peso es de 220 kilos, pero se siente una moto liviana, con un estanque que cobija 20.5 litros de bencina 93 octanos. Es decir, con el depósito lleno hay fondo para moverse tranquilamente unos 420 kilómetros.
Y anduve como 700, sin pasar gran frío y con un check bien check que me faltaba para redondear todo lo que había visto de esta marca en los salones de Milán y Medellín.
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